La memoria del árbol

Autor: Tina Vallès. Editorial: Anagrama. Páginas:232 

Recuperar la magia

Este blog estaba cerrado, lo confieso. Motivos laborales me han restado el tiempo que necesitaba para seguir con las reseñas y no me veía con fuerzas para continuar con libromedelmal. Pero cuando uno se va topando con libros tan buenos como ” La memoria del árbol” el blog se abre de golpe y sin previo aviso.

Aunque la portada no sea especialmente atractiva, lo que encierra el interior de sus páginas brilla con intensidad. Tina Vallès nos regala un pequeño tesoro con esta obra. Nos coge de la mano para llevarnos a ese terreno tan familiar y  mágico que puede llegar a ser la infancia. Pero también tan duro e indefenso cuando los problemas del mundo adulto resquebrajan sus muros y amenazan con agujerearlo.

Jan es un niño que vive con sus padres en Barcelona y está contento porque sus abuelos del pueblo van a venir a vivir con ellos. No obstante, y aunque los adultos se esfuerzan para que todo funcione como siempre, Jan empieza a observar que hay detalles de esta nueva convivencia que se le escapan, que está  pasando algo que intuye pero que no puede descifrar.

Vallès narra siempre desde la voz del niño y usa sus códigos y sus herramientas para tratar de explicar la realidad que él percibe y también la que intuye, por eso el libro rebosa ternura e inocencia. Es sumamente difícil conseguir el hilo suave e invisible con el que la autora teje de sencillez todo su relato.

Cómo dice una persona sabia que conozco: ” los niños pueden ser pequeños en edad, pero no por ello tontos”. En efecto, ellos captan la realidad igual que nosotros, pero en otra frecuencia y piden a los adultos que les ayuden a ampliar la onda de esa frecuencia lo máximo posible.

Y eso precisamente es lo que hace el abuelo Joan . Durante sus paseos después del colegio y entre mordiscos al bocata de fuet, va desgranando las respuestas que su nieto ansía escuchar. Aunque sabe que al hacerlo también se van a plantear las preguntas que su nieto no quiere descubrir.

La autora nos recuerda algo que vamos olvidando con los años: que podemos ser niños cada vez que queramos. La vida se ve mejor así. Lean este libro, les garantizo que habrá momentos en que sus ojos sean de cristal, pero acabarán con una O grande de agradecimiento en el corazón.

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