Vernon Subutex. Parte 1.

Autor: Virginie Despentes. Editorial: RBA. Páginas: 352

Subiendo el voltaje

Despentes está enfadada con la sociedad que nos ha tocado vivir. Mucho. Así que decide coger su pluma, apuntar a todas las carencias e hipocresías que observa a su alrededor y disparar sin piedad.

Vernon Subutex, protagonista de este libro,  regentaba en París  una tienda de discos que se ha visto obligado a cerrar tras el cambio de siglo y de costumbres. Su mala previsión le hace ponerse (literalmente) de patitas en la calle. Entrado en los cuarenta, busca ayuda en sus amigos y conocidos para salir del bache.

Las peripecias de Subutex sirven a la autora para ofrecernos un retrato de la Francia actual, ( y por ende de Europa) en la que  no deja títere con cabeza, pero lleva mucha razón en lo que dice. No se limita a una crítica  superflua, sino que busca las motivaciones, las raíces de los problemas y las distorsiones que nos afectan.

Y lo hace explorando con mucho esmero la psicología de los personajes. Despentes intenta entenderlos a todos, aunque no comparta sus ideas. Desde el intransigente guionista cuarentón que vive de un éxito efímero que se le apaga,  hasta la  joven universitaria que se ve tentada por el fundamentalismo islámico, pasando por el joven que se  mete en un grupúsculo de extrema derecha dispuesto a limpiar las calles de inmigrantes.

La autora es de las que dice las cosas claritas y a la cara, pero no por ello cae en el adoctrinamiento o la pesadez. Todo lo contrario. Consciente de que lo que nos cuenta es altamente inflamable, opta por ser ágil, directa y fría. Sin olvidarse de teñir al relato de vez en cuando con unas gotitas de humor negro. Y aunque a veces el mensaje sea duro, durísimo,  es difícil no quedar atrapado en las páginas de Vernon Subutex

Hay muchas similitudes entre esta obra y En la orilla de Rafael Chirbes. Las dos denuncian y quieren sacudir al lector para que piense y deje de tragar todo lo que le echan. Las dos tienen razón en lo que dicen y por ello mismo incomodan. Las dos son toques de atención  necesarios.

En definitiva, Despentes sube el voltaje incluso más de lo conveniente porque quiere sacudir al lector, para que salga de la pereza y la indolencia crecientes hoy en día. Es una apisonadora dispuesta a ajustar cuentas,  que posee una fuerza y una determinación que encandilan.

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