No voy a pedirle a nadie que me crea

Autor: Juan Pablo Villalobos. Editorial: Anagrama. Páginas: 280.

Loco, loco mundo

Parece ser que hoy en día los libros divertidos son casi una especie en extinción. Uno se acuerda sin ningún problema y a la primera de novelas del maestro Eduardo Mendoza, de Pablo Tusset, e incluso de los artículos de Kiko Amat porque  nos hicieron reir o al menos pintaron la sonrisa en nuestras caras mientras pasábamos las páginas.

Por eso, ante la escasez de este tipo de literatura,  estamos de enhorabuena con la llegada de No voy a pedirle a nadie que me crea, obra  ganadora del Premio Herralde 2016. Divertida, fresca, original y muy trabajada.

Una organización mafiosa peligrosa, un estudiante mejicano que viene a Barcelona a estudiar un postgrado, un primo con cierta afición a meterse en negocios turbios, una madre preocupada, una novia semi despechada… Todos estos ingredientes son los que Villalobos introduce en la batidora para dar lugar a una comedia de enredo mezclada con novela criminal donde el desfile de personajes y situaciones siempre aporta y suma al resultado final.

La acción se sitúa en la Barcelona de la actualidad y el autor sabe captar perfectamente la mirada del recién llegado a la ciudad. Explica perfectamente los clichés de cada personaje para después jugar con ellos y que la vis cómica salga de manera casi espontánea. Con ello consigue dar un pequeño toque de humildad a todos aquellos que están demasiado seguros de que su manera de ver el mundo es mejor que la de los otros, especialmente cuando éstos proceden de un país, raza o cultura diferente.

Decía al principio que el libro  está muy trabajado, esto se ve perfectamente en la estructura narrativa y el diseño de los personajes encargados de explicarnos la acción. El conjunto de las diferentes voces que usa, aunque haya alguna que quede un poco más suelta que las demás, aderezado siempre con el gusto por lo absurdo, es la clave que hace que la comedia aparezca.

Villalobos simplemente quiere decirnos que la vida puede ser loca, absurda y dar muchas vueltas. Que hasta cuando nos ponemos más serios podemos resultar cómicos si somos mirados desde el prisma adecuado. Que los malos pueden ser muy malos. Y que no queda otro remedio que acudir al humor para lidiar con todo. Aunque no va a pedirle a nadie que le crea.

 

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