Lo que olvidamos

Autor: Paloma Díaz- Mas. Editorial: Anagrama. Páginas:168

Recordad por los que no pueden

Hay libros que te tocan la fibra, aunque también duelen. Lo que olvidamos es uno de ellos. Díaz-Mas nos acerca a una realidad que pone la vida patas arriba: la pérdida de la capacidad de recordar, y por tanto, la pérdida de los anclajes en el mundo.

La vivencia del Alzheimer de  su madre sirve a la autora para explicar como aquellos que lo padecen, al estar desprovistos de memoria,  se convierten  en seres a la deriva sostenidos solamente por el flotador de las personas que los cuidan.

La obra pone atención en todas las fases de la enfermedad, desde sus inicios en la que los primeros síntomas se niegan o como mucho se camuflan como excentricidades, hasta el día a día en una residencia en la que muchas veces solamente nos queda el remedio del tacto o la caricia como transmisor del cariño.

Con un estilo pulcro e intentando mantener siempre una cierta distancia,  Díaz-Mas acude a la literatura para  mostrarnos esta herida que lleva y que sangra. No ahonda gratuitamente en ella, pero tampoco engaña al lector.

En algunas ocasiones el relato se eleva sobre la crónica de la enfermedad fabulando acerca de cómo había sido la vida de la protagonista o de un compañero de residencia. Estas vías argumentales, resueltas casi siempre de manera brillante,  dan oxígeno al lector y permiten de paso reivindicar a aquellas personas anónimas que se la jugaron durante la Transición.

Con ello se pretende dar un toque de atención sobre la memoria colectiva de una época que muchos parecen haber olvidado de un plumazo.

Por otro lado, hay que destacar los pequeños detalles que consiguen llevar al libro a  cotas altas de intensidad emocional. El olor a colonia de bebé de la residencia, los puzzles hechos una y otra vez, el brillo de los ojos de los enfermos cuando alguien les besa…

Puede que en el último tercio de la obra notemos que se peca de cierta reiteración en el estilo, quebrando el estupendo equilibrio a la hora de calibrar la narración. Pero no le impide a la autora salir airosa en el balance final.

Lo que olvidamos nos va a dejar impactados, sin duda. Hay que agradecer a Díaz-Mas su valentía y honestidad. Nos va a ayudar a valorar en su justa medida el hecho de que podamos mirar a los ojos a nuestros padres y que estos nos conozcan y sonrían.

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