Ante todo criminal

Autor: Juan Aparicio Belmonte. Editorial: Siruela. Páginas: 236.

Entre pillos anda el juego.

En esta obra aparecen personajes y situaciones típicos de la novela criminal pero que no desembocan en una novela negra porque la finalidad de Aparicio es otra. En efecto,  su intención es dotar al libro  de una estructura original a partir de la cual los mensajes y temas a tratar vayan presentándose por inercia al lector.

Estamos ante una especie de juego que exige una apuesta un tanto arriesgada en el terreno formal. Por eso el libro se sustenta en dos tramas que se cruzan y separan continuamente, como si fueran las espirales de un ADN. Por un lado, está el hilo argumental que nos presenta a un traficante de drogas y falso escritor que se ve perseguido por una policía y que empieza a perder la confianza de su padrino. Por otro lado, está la novela que escribe este mismo protagonista donde hay un asesinato de por medio, una mujer fatal que quita el hipo y detectives al acecho.

Es cierto que a veces el lector puede perderse entre los saltos y choques de las dos tramas, pero con esta estructura  alambicada el autor nos quiere hacer ver cómo la realidad   repercute e incide en la ficción (literaria) y viceversa ya que ambos hilos argumentales se retroalimentan y condicionan uno al otro. Y así nos ofrece el mensaje más interesante de la novela: el poder que tiene la narración ya sea oral o escrita para modificar el curso de la realidad y de hacer que el devenir de los acontecimientos se adapte a ella. O dicho en otras palabras, la versión narrativa que uno elige para valorar la realidad perfila la vida, la condiciona.

En otro orden de cosas, se deja sentir la influencia del maestro Eduardo Mendoza en el uso del surrealismo, la confusión y la exageración. Elementos que el autor aprovecha para despacharse a gusto con escritores creídos, personalidades corruptas y gentes de clase alta que se creen mejor que los demás.

Aunque a veces se tenga la impresión de que el experimento formal se ha pasado de rosca, prima la sensación de que Ante todo criminal es una apuesta valiente que consigue sortear muchos obstáculos gracias a no tomarse demasiado en serio y a tener un punto cínico y socarrón.

Seguro que en el futuro Aparicio apostará por novelas igual de arriesgadas, y casi seguro que su arrojo ya demostrado con un punto más de maduración las convertirá en obras muy a tener en cuenta.

 

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *